Hace un año Sony presentó (el mando de) PS4 y nos quedamos hablando de una caja que no existía

PS4

Sony siempre suele sorprender con sus diseños y nosotros teníamos ganas de novedades, de noticias con cara y ojos sobre la nueva generación, así que hace un año exactamente no nos importó demasiado aguantar con los palillos en los ojos para conocer el anuncio de la nueva PS4.

Los nipones tuvieron los santos bemoles de presentar la consola sin mostrarla, dando a entender al público que lo que guardaban en la última habitación de la más alta torre iba a cambiar el mundo, así que la conversación del día siguiente, más allá del DualShock 4, los juegos, la potencia de la máquina o el giro hacia lo social que prometía, versaba sobre una caja que ni siquiera habíamos visto.

Lo prometido es deuda…

Un año después aquí estamos, algunos ya con la deseada caja en un rincón de la casa, otros soñando con que baje de precio en un futuro cercano y el resto mostrando indeferencia o avergonzándose de los congéneres que están echando bilis por la boca.

PS4

PS4 escogió una estrategia que le ha funcionado genial, dándole la vuelta a la tortilla y convirtiendo el lanzamiento en el más prolífico de la historia de la marca. Aún es pronto para aventurarnos a hablar sobre si aquello de la nueva PS2 se acabará cumpliendo, pero las cifras invitan a ello y lo único que genera reticencias es un catálogo escaso que está pidiendo un E3 a grito pelado.

Lo que por aquél entonces muchos pedíamos: las mejoras en las conexiones, un PS Plus que mantuviese el legado de PS3 y un pad a la altura de las circunstancias se ha acabado cumpliendo. PS4 tiene potencia y potencial para darnos muchas alegrías, pero arrastra más achaques que empujones y la intención de estar en demasiados sitios a la vez parece estar alejándole de su objetivo.

Y hay deudas que siguen sin pagarse

Creo que nadie puede negar que PS4 es un maquina impresionante, pero sin juegos y sin la posibilidad de hacernos el café poco puede hacer. El catálogo de exclusivos sigue siendo tan escaso como al principio y sólo dos de los anunciados entonces han llegado hasta nuestras manos.

Que esos dos, ‘Knack’ y ‘Killzone Shadowfall’, no sean la panacea es un problema, pero que lo único medianamente potable que presente el futuro inmediato de la consola sea ‘inFamous: Second Son’ es preocupante. No digo que la competencia esté mucho mejor, aquí los únicos que lanzan exclusivos sin parar son los de Nintendo, aunque tal vez haber sacado a relucir ese ejemplo no sea buena idea.

DRiveClub

Todo bien hasta ahora, no nos podemos quejar y los dolores de cabeza han sido instantáneos, pero a esta máquina le faltan juegos, está implorando por ese ‘Driveclub’ que tanto ha dado que hablar, por anuncios con cara y ojos más allá de un simple logo capaz de levantar vítores que tendrán que mantener el volumen durante al menos un año más (¿eh, ‘Uncharted’?), porque esos acuerdos indie empiecen a entregar algo que no sean juegos de PC que ya tenemos más que vistos.

En definitiva que la nueva generación, y aquí entran en el saco tanto PS4 como Xbox One, tenga algo que entregar a aquellos que pasaron por caja con una fe ciega sobre el futuro del videojuego. Estar viviendo de juegos third party y acuerdos de exclusivas con compañías es demostrar que habéis lanzado una generación para la que no estabais preparados.


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